| Para relajarse y sentirse bien, nada mejor que la respiración Vivir en las grandes ciudades y en pleno siglo XXI no es fácil para nadie. Muchas son las presiones cotidianas que todos debemos soportar, en este diario y continuo conflicto entre el “afuera” y nuestro propio ser interior, aparecen tarde o temprano, los primeros síntomas de lo que genéricamente denominamos estrés. Ellos no dejan de ser, simplemente, la respuesta del organismo a ese estado de cosas (preocupaciones, ansiedad, angustia por querer cumplir con TODO y no siempre poder). Dentro de ciertos límites, es considerado normal y nos ayuda a enfrentar los retos que se nos presentan a cada momento; pero cuando, como en la actualidad, se convierte en una constante puede derivar en ataques de pánico , frecuentes dolores de cabeza, cansancio, irritabilidad, palpitaciones, contracturas, indigestión, insomnio y un sin fin de malestares más. Este mal que en primer momento parecía afectar a los grandes ejecutivos, funcionarios empresarios se ha “democratizado” a tal punto que amas de casa y chicos también lo sufren. Tenemos que aprender a colocar el pie en el freno, parar un poco la mano, bajar de revoluciones y el Yoga haciendo uso de la respiración (tan sólo una de sus herramientas), nos puede dar “una manito” para lograrlo. No debemos olvidarnos que se trata de un arte y una ciencia de vida, que nos ayuda a reencontrarnos con nuestra armonía, salud y paz interior. Un camino que lleva al ser humano hacia su perfeccionamiento , comenzando por el cuerpo, pasando por la mente y culminando por su espíritu. En la India, es llamado una ciencia..., la ciencia de vivir una vida saludable, significante, con un fin determinado. Es interesante pensar que los yoguis primitivos observaron cuidadosamente, entre otras cosas, observaron cómo los animales respiraban y se relajaban, estudiaron su facilidad para adaptarse a los cambios que la naturaleza suele someterlos, inclusive a su forma de superar enfermedades y peligros. Como premio a tanta constancia y, probablemente valiéndose de facultades clarividentes, consiguieron descubrir ciertos procesos biológicos que podían ser dirigidos conscientemente a mantener su buen estado de salud, su vigor y a prolongarles la vida. Volviendo al mundo actual, contracturas más, contracturas menos, todos estamos “encorsetados” a fuerza de reprimir emociones como la ira y el dolor por muchos años, convirtiendo nuestra caja torácica en una verdadera armadura en la que los llevamos guardados y que hace que nuestro cuerpo se vuelva, cada vez más rígido. Todo esto conlleva que se adopten vicios posturales como fruto de la continua tensión del diafragma, la escasa movilidad pulmonar y de los músculos contenidos en él. Como consecuencia directa, las sensaciones y la energía bajan muchísimo. La respiración regularmente refleja nuestro estado de excitación o de relajación. Cuando estamos tensos, la respiración se vuelve errática, o podemos llegar a contenerla Por el contrario, cuando estamos descansando, o dormidos, la respiración se torna más lenta y rítmica. Por lo tanto, si aprendemos a controlar nuestra respiración, probablemente podamos bajar el nivel de estrés y le quitemos más de un malestar a nuestro cuerpo. El Yoga nos propone algunas técnicas sencillas para ayudarnos a estar un poco más relajados en el día a día El control de la respiración, además, nos posibilita controlar las emociones, combatir la timidez, el miedo y desarrollar confianza en nosotros mismos. |