El Yoga y la Diabetes

Como se dijo en una reciente Convención de Yoga realizada en Brasil: “Cuando se es diabético, ya se posee dulzura dentro de uno mismo; lo único que hay que hacer es traerla al corazón, porque en la sangre la glucosa es peligrosa”. Y el Yoga es de gran ayuda para llegar a este objetivo.

El valor normal de glucemia está entre 60 y 110mg de glucosa por cada 100ml de sangre. Cuando el valor es mayor a 110mg pero menor a 180mg, se está ante la presencia de diabetes pero sin aparición de glucosuria (cuando existe mucha glucosa en sangre, el exceso es filtrado a través de los riñones y eliminado en la orina). Si el valor supera los 180mg de glucosa, generalmente aparece glucosuria, lo que corresponde a los casos más graves de diabetes.

Esta enfermedad se presenta casi siempre acompañada de los siguientes síntomas:
• Aumento del volumen urinario (poliuria)
• Sed excesiva.
• En algunos casos, pérdida de peso y pérdida de apetito.

Causas

La diabetes se produce, en una gran parte de los casos, debido a un mal funcionamiento del páncreas, órgano encargado de producir la insulina, que es la hormona que regula la concentración de glucosa en sangre. Cuando la cantidad de insulina es insuficiente, el azúcar no puede ingresar a las células y se mantiene en el torrente sanguíneo aumentando su concentración. Esta alteración da origen a las formas de diabetes más graves y a la diabetes juvenil de difícil curación. En estos casos es imprescindible aplicar insulina exógena, que compensa la deficiencia en el organismo.

En el caso de la diabetes simple o grasa, la causa es alimentaria. Suele producirla una alimentación demasiado rica en hidratos de carbono y es acompañada, habitualmente, por un aumento notable de peso.

En la diabetes insípida, la enfermedad no tiene nada que ver con el funcionamiento del páncreas. Se debe a una insuficiencia en la producción de hormona antidiurética de la glándula hipófisis, y puede llevar a la deshidratación del enfermo.

En el caso de la diabetes renal, la causa es un mal funcionamiento de los riñones.

Tratamientos

Para la diabetes simple o grasa, un régimen hipocalórico, complementado con la práctica diaria de Yoga, llevarán a la curación. En los casos de diabetes más graves, los regímenes adecuados y estrictos, la medicación prescripta por el médico y la práctica de Yoga ayudarán a la regularización de los sistemas de glándulas como hipófisis, tiroides, hipotálamo (ya que hay una interrelación en todo el sistema endocrino). La consecuente estimulación del páncreas generará mayor producción de insulina, lo cual puede en algunos casos, hacer que disminuya la cantidad de insulina que es necesario inyectar.
Por otro lado, si recordamos que toda enfermedad es producto de un desequilibrio (aun cuando en la diabetes no puede olvidarse la influencia del factor hereditario), el papel del Yoga en el restablecimiento del equilibrio psicofísico puede ser central, lo que llevará a la consiguiente mejoría del enfermo.

La aplicación de Yoga en el tratamiento de la diabetes comenzó hace más de cuarenta años en distintos Centros de Yogaterapia o Yoga Chikitsa de la India –en particular, en el prestigioso Centro de Investigación y Yogaterapia de Jaipur. Desde 1961 hasta 1984, este Centro recibió a 641 diabéticos a quienes sometió a un tratamiento de una duración promedio de entre 60 a 90 días. El tratamiento consistía en: Práctica diaria de dos horas y media de Yoga Chikitsa - Alimentación estricta y vigilada - Eliminación de toda medicación.
Durante todo este lapso los pacientes estuvieron bajo una estricta vigilancia médica, con seguimientos de laboratorio y con la tecnología más avanzada.

De todos estos enfermos:
• 158 abandonaron el tratamiento
• 309 fueron totalmente curados
• 170 no presentaron grandes variaciones.

Resultados semejantes fueron observados en otros Centros de la India y de otros países, entre ellos la Academia Brasileña de Yoga.

La Yoga-Terapia consta de:
• Limpiezas o Kriyas que habitualmente no se utilizan en Occidente
• Ásanas o posturas
• Ejercicios respiratorios
• Relajación y visualizaciones
• Técnicas como cromoterapia y fitoterapia.


Algunas posturas recomendadas:

• Paschimottanasana - Postura de la Pinza

En sánscrito, paschima significa “posterior” y tan “extensión, estiramiento”, la traducción literal sería, entonces: “estiramiento (o elongación) de lo posterior”.

1. Posición de partida Sentado en la colchoneta con las piernas extendidas hacia adelante, los pies juntos y los dedos de los pies proyectados hacia arriba, con las palmas apoyadas en el piso a ambos lados del cuerpo.
2. Tomar una inhalación profunda y, mientras retiene la respiración, levantar los brazos por encima de la cabeza estirando también el torso.
3. Comience a exhalar lentamente, mientras dobla el tronco hacia adelante desde la cintura.
4. Con la cabeza entre los brazos, baje hasta llegar con las manos a los dedos o a las plantas de los pies. Si puede, toque las rodillas con la frente. No debe doblar las rodillas; es preferible que se tome de los tobillos o los gemelos si no logra alcanzar los pies con las manos.
5. Permanezca en esta postura reteniendo el aliento durante algunos segundos. Y luego, inhalando lentamente, vaya volviendo a la posición de sentado, mientras desplaza las palmas de las manos a lo largo de las piernas.
Exhalando, apoye la columna en el piso vértebra por vértebra, luego la cabeza; los brazos caen a ambos lados del cuerpo, las palmas hacia arriba. Relájese. Al comienzo, no debe repetir la postura más de dos o tres veces.

No se desaliente si al principio no puede llegar hasta adelante lo suficiente como para alcanzar los dedos de los pies. Vaya hacia abajo y adelante todo lo que pueda, tomándose de aquella parte de la pierna a la que llegue. Pero no se haga trampa doblando las rodillas; sus piernas deben estar completamente estiradas.

• Ardha Matsyendrasana - La Torsión

1. Posición de partida: Sentado sobre los talones, con la espalda recta, gire con el torso hacia la izquierda.
2. Cruce el pie derecho sobre la rodilla izquierda y apoye la planta en el suelo, el talón derecho a la altura de la rodilla izquierda.
3. Coloque la mano izquierda sobre la punta del pie derecho. Extienda el brazo derecho hacia delante, llévelo hacia atrás y enlace la cintura (como si lo hiciera con un cinturón), con la palma orientada hacia fuera. La cabeza y la espalda deben quedar erguidas.
4. Inhale y, exhalando, gire desde la base de la columna, la cabeza erguida hacia la derecha, luego los hombros y la espalda. Los hombros deben quedar paralelos al piso.
Mantenga la ásana durante cinco segundos, manteniendo la respiración. Aumente el tiempo de acuerdo a sus posibilidades y, si puede pasar más tiempo en ella, hágalo inhalando y exhalando.
5. Para volver a la posición: Retenga el aliento todo lo que pueda, inhale y, exhalando, enderece la espalda, los hombros, la cabeza, y vuelva al punto de partida. Inhale y, exhalando, afloje los brazos; apoye la frente sobre la rodilla derecha; aflójese y relájese.
6. Cambie la postura de las piernas y las manos y realice la postura hacia la izquierda. Los principiantes pueden repetir la postura dos veces de cada lado.

Mataji enseñaba que la torsión, especialmente en su último movimiento, es una postura magnífica. Al empezar a girar lentamente el cuerpo, uno debe imaginarse que es un pavo real que despliega majestuosamente su hermoso abanico.

• Setubandhasana, Postura del puente

En sánscrito setu significa “puente” y bandha “contracción” o “tensión”, por lo cual interpretamos Setubandhasana como Postura del Puente. Es una ásana muy sencilla que puede practicarse en la cama si no se puede realizar sobre el piso.

1. Postura de partida. Acostado boca arriba con las piernas dobladas, las plantas de los pies cerca contra el piso, de modo que las rodillas queden flexionadas.
2. Acercando los tobillos lo más cerca posible a los glúteos, apoye las manos a ambos lados del cuerpo, las palmas hacia abajo, las rodillas y los pies juntos.
3. Levante los glúteos y la espalda del suelo, al mismo tiempo que realiza una inhalación profunda, dejando los hombros pegados al suelo.
4 - Retenga la postura y la inhalación, manteniendo las plantas de los pies pegadas al piso y, exhalando baje.
Puede repetir la postura tres o cuatro veces.

• Yoga Mudra, Símbolo del Yoga

En sánscrito esta postura se llama Yoga Mudra, que significa “el Símbolo del Yoga”. Mataji consideraba esta ásana de gran importancia por su valor espiritual para las etapas más elevadas del Yoga.

El efecto físico del Yoga Mudra es, principalmente, la purificación interna, porque contribuye a que conservemos limpio el organismo gracias a una buena evacuación.

1. Postura de partida. Sentado en Loto, las dos manos en la espalda.
2. Tome su muñeca izquierda con la mano derecha por detrás de la cintura.
3. Inhale y exhalando, inclínese lentamente hacia delante hasta tocar el suelo con la frente (baje hasta donde pueda sin esforzarse). Retenga el aliento; no doble la nuca. El abdomen debe quedar hundido. Permanezca en esta postura unos cuantos segundos y regrese lentamente a la posición de partida. Repita dos o tres veces. Si desea permanecer más tiempo, hágalo inhalando y exhalando en la postura.
4. Inhalando, vaya levantando la columna rectamente hasta sentarse. Tiéndase en el piso y descanse.

La práctica de Yoga en los diabéticos requiere algunos cuidados:

• Conviene obtener un permiso del médico antes de comenzar a concurrir a las clases.

• Para evitar problemas de hipoglucemia, frecuentes en estos enfermos, conviene ingerir algo liviano -como un vaso de leche, una fruta o un jugo de naranjas- una hora antes de la práctica.

• Las posturas deben hacerse aceptando las limitaciones del propio cuerpo. Si esto siempre es así en Yoga, en este caso lo es aún más.