El Yoga ayuda a combatir el insomnio

En la mayoría de los casos, el insomnio proviene de la ansiedad, la inquietud y el estrés característicos de nuestro ritmo de vida actual.

Cuando usted duerme toda la noche, recibe el beneficio de un descanso natural y saludable, por lo que se despierta con una sensación de bienestar y alegría, dispuesto a enfrentarse con lo que le depare el nuevo día. Lamentablemente, no todos gozan de un buen sueño, y una persona desvelada por lo general se mantiene tensa e irritable durante todo el día.

Trastornos del sueño

Este problema constituye una de las alteraciones que trata con más frecuencia la práctica médica. En el mundo occidental, la tercera parte de los adultos presenta trastornos ocasionales o persistentes del sueño. Hace veinte años, muchos de ellos se trataban con fármacos hipnóticos, sin realizar un diagnóstico adecuado. Hoy se han identificado diversos trastornos del sueño y del despertar, y este nuevo campo es una disciplina clínica bien establecida.

El ciclo sueño-vigilia está gobernado por dos sistemas neurológicos principales:
• El que genera el sueño y los procesos relacionados con él.
• El que establece el momento del sueño dentro del ciclo diario de veinticuatro horas.
Las alteraciones intrínsecas y extrínsecas (ambientales, por fármacos, por enfermedades, etcétera) de estos sistemas pueden causar trastornos del sueño o de su ritmo.

Cómo vencer el problema

• El primer paso consiste en un cambio de actitud. En vez de preocuparse por el sueño que está perdiendo, procure no molestarse ante la situación; así logrará dormir con mayor facilidad.
• Mantenga horarios regulares para acostarse y levantarse. Trate de no hacer grandes cambios en el régimen horario durante los fines de semana o feriados.
• Un baño de inmersión o una ducha tibia favorecerá la relajación muscular, lo que hará más simple conciliar el sueño.
• La práctica, durante el día, de ejercicios respiratorios de descarga, así como de armonización, la respiración bipolar alternada y la respiración completa serán de gran provecho.
• Le resultará útil, para atraer el sueño, escuchar algún casette de relajación para la meditación.
• Otra buena idea es tomar una cucharada de miel en una taza de agua caliente, leche tibia (que contiene L-triptofano, una sustancia estimulante de la serotonina) o también infusiones de manzanilla, valeriana, pasiflora, melisa o tilo.
• Es ideal practicar algunos ejercicios suaves de cuello y de hombros y algunas ásanas antes de cenar, o por lo menos dos horas antes de irse a dormir.
• Procure masajear las zonas tensionadas del cuerpo. La digitoacupuntura aplicada sobre centros claves puede favorecer la circulación de energía.

Posturas que favorecen la conciliación del sueño

El puente o setubandasana y la liberadora de vientos o pavanamuktasana son dos asanas que inducen al buen dormir.

• Setubandasana: el puente

Ejecución: Acuéstese boca arriba y flexione las piernas para acercar los pies al tronco, de modo que las rodillas queden levantadas. Acercando los tobillos lo más posible a los glúteos, apoye las manos a ambos lados del cuerpo, las palmas hacia abajo, las rodillas y los pies juntos. Luego levante los glúteos y la espalda del suelo, al mismo tiempo que realiza una inspiración profunda, dejando los hombros pegados al suelo; retenga la postura y la inhalación manteniendo las plantas de los pies pegadas al piso y, exhalando, baje.

Otra forma de realizar la postura es tomándose los tobillos con las manos y, al inhalar, elevar los glúteos y el tronco; exhalando bajar. Repita la postura tres o cuatro veces.

• Pavanamuktasana: postura liberadora de vientos

Ejecución: Acuéstese boca arriba, los pies y las rodillas juntos, los brazos a los costados del cuerpo, las palmas de las manos hacia abajo y el mentón proyectado al esternón. Inhalando, lleve la pierna derecha extendida hacia arriba, mientras la izquierda permanece apoyada en el piso. Exhalando, flexione la pierna derecha y apoye el muslo sobre el pecho. Al inhalar, tómese con ambas manos o abrace su rodilla derecha tomándose de los codos; exhalando, lleve la frente hacia la rodilla. Permanezca en la postura, inhalando y exhalando todo el tiempo que le resulte cómodo; la respiración es abdominal.
Vuelta a la posición: Inhalando, apoye la cabeza en el piso; exhalando, deje caer los brazos los lados del cuerpo, muy relajados. Inhalando, estire la pierna derecha hacia arriba, perpendicular al piso y empujando el talón hacia fuera; exhalando, deje caer muy lentamente la pierna derecha.
Repita la postura, ahora con la pierna izquierda y luego con las dos piernas juntas. Repita todo el ciclo dos o tres veces.