| Ayudar a quienes sufren depresión Muchas veces llamamos depresión a una sensación de tristeza circunstancial o a un bajón anímico producido por algún hecho en especial, sin darnos cuenta que la depresión es una enfermedad que va mucho más allá que eso. Se podría explicar al trastorno depresivo como una alteración en el estado de ánimo o la pérdida de la capacidad de sentir placer. Obviamente, esta incapacidad para sentir placer deberá ir acompañada de, por lo menos, cuatro de los siguientes síntomas por un lapso que se prolongue en el tiempo por más de dos semanas: Trastornos del apetito: en general, el deprimido no tiene ganas de comer y pierde peso. Trastornos del sueño: el individuo se levanta a medianoche o le cuesta conciliar el sueño. Trastornos de la concentración: se olvida de lo que hizo hace media hora. Retardo o agitación psicomotriz: muchas veces la gente cree que la persona deprimida está quieta, ese es sólo un tipo de depresión; hay otra depresión en la cual la persona está inquieta, va de un lado al otro, se sienta, se para, camina, se retuerce las manos. Pérdida de energía: la persona se cansa muy fácilmente. Sentimiento de culpa: en general, la persona deprimida se siente culpable porque observa que su familia sufre por lo que le sucede. Pensamientos de muerte o de suicidio. Varias son las causas que la producen entre ellas: factores biológicos como el hipertiroidismo, cierta predisposición genética, factores psicosociales, problemas de carácter, tratamientos prolongados con sedantes. El Yoga ayuda a quienes sufren depresión por medio de: • (completa, sedante y tonificante). La manera más rápida de cambiarle el estado de ánimo a alguien que está deprimido es por medio de la respiración. • . Trabajan la postura y la bioquímica de todo el cuerpo. • . Los hindúes hablan de tratak, esto es, concentrar la atención sobre un objeto interno o externo. Lo mejor es que la persona lo haga en algo que le resulte particularmente bello. • . Funciona bien con los deprimidos pero no con los ansiosos a quienes les cuesta mucho relajarse; la relajación ideal para ellos es que contraigan sus músculos y que se relajen. • . La experiencia con personas que meditan dice que aumentan un 50% el flujo cerebral sanguíneo en los lóbulos frontales, que están relacionados con la inteligencia, la creatividad, las emociones, los sentimientos y el pensamiento; si se logra esto con un deprimido, se activa todo el metabolismo de la zona. |
| Posturas recomendadas Dentro de las posturas que ayudan al depresivo están la Parivrittta trikonasana, torsión en triángulo de pie que calma el sistema nervioso y disminuye las taquicardias: la Vriksasana, postura del árbol, que brinda estabilidad emocional; la Hastapadasana, postura de doblarse hacia delante, que disminuye la fatiga; Ardhashirshasana, media parada de cabeza, que disipa los estados de ansiedad, tensión, miedo y da energía y vitalidad; la postura de la carpa, que estimula la confianza y disminuye la timidez y la Kurmasana, la tortuga, que es sedante y euforizante. En esta nota veremos la Vriksasana y la Ardhashirshasana.
Junte las manos frente al pecho como si estuviera rezando. Luego de algunos segundos, eleve las manos poco a poco manteniéndolas unidas; colóquelas sobre su cabeza. Mientras realiza este movimiento, inspire lentamente, de modo que el final coincida con el punto de mayor elevación de las manos. Permanezca en esta posición durante unos instantes. Vuelta a la posición Descienda los brazos y coloque las manos nuevamente frente al pecho, conservando siempre las palmas juntas. Exhale y coloque el pie izquierdo en la posición inicial. Relájese.
Coloque la cabeza sobre la colchoneta, en el vértice, formando con las manos un cuenco protector. La cabeza se apoya a la altura de la coronilla. Las manos toman y protegen la parte superior de la cabeza. Apóyese sobre las puntas de los pies. Levante las rodillas y sosténgase sobre las puntas de sus pies. Camine unos pasos hacia delante, y acerque al máximo los pies a la cabeza. Inhale y exhale en la postura, con respiración profunda, siempre por la nariz. Vuelta a la posición Inhalando y exhalando, baje sus rodillas hasta apoyarlas en el piso. Quédese unos segundos con la cabeza en el suelo; inhalando lentamente, levante el tronco, eleve los brazos y siéntese sobre sus talones. Exhalando, baje los brazos describiendo un círculo de energía a su alrededor. Acuéstese y descanse. |