| Dice un refrán sánscrito:
"La ansiedad es la fiebre de la vida". Esas pocas palabras explican claramente la situación actual de la humanidad. Es muy cierto que nuestra vida es febril. Pero todavía podemos hacer algo antes de que sea demasiado tarde. En vez de tratar de engañarnos con la idea de que el problema no existe ¿no sería mejor despojarnos de nuestro falso orgullo y buscar la ayuda de quienes, hace siglos, encontraron la manera de manejar ese nocivo mal, una manera que ha sido tan eficaz para miles de hombres y mujeres a lo largo de los años? |