Postura de la cobra o Bhujanghasana
La bhujanghasana o postura de la cobra
tiene muchos beneficios y muy pocas contraindicaciones.
Como todas las posiciones del Yoga, la bhujanghasana o postura de la cobra es un verdadero regalo para nuestro cuerpo y nuestra salud. Entre los múltiples beneficios que nos aporta, podemos mencionar:
• Regula el funcionamiento de las glándulas suprarrenales. • Flexibiliza la columna vertebral. • Alivia el dolor de espalda por trabajo excesivo. • Aumenta el calor corporal. • Regulariza los trastornos de los órganos femeninos (ovarios, útero). • Alivia la pesadez posterior a las ingestas. • Haciéndola todos los días, regula la presión baja. • Llevando la cabeza hacia atrás, actúa sobre las glándulas tiroides y paratiroides.
Solamente está contraindicada para quienes sufren de presión alta, que pueden reemplazarla por savasana (relajación) o por la media cobra, y para aquéllos que tienen picos de loro o hernias lumbares que, también como en el caso anterior, podrán optar por la media cobra, en la que se apoyan los antebrazos.
Acuéstese boca abajo, los pies y las rodillas juntas, los empeines estirados, los codos flexionados, con las palmas de las manos apoyadas en el suelo, a la altura de los hombros. Compruebe que las puntas de los dedos de las manos terminen en la misma línea que los hombros. Los brazos están cerca del cuerpo, con los codos orientados hacia el techo, la frente se apoya en el piso.
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Ejecución
Exhale el aire e, inhalando por la nariz lenta y suavemente, eleve la cabeza, los hombros, el pecho, el tronco. Mantenga el ombligo cerca del suelo, los codos semiflexionados y bien cerca del cuerpo, los hombros bajos.
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Mantenga los pies juntos si su cuerpo se lo permite. Si no tiene problemas en cervicales, puede llevar la cabeza hacia atrás. Inhale y exhale en la postura. La fuerza se ejerce en la columna (zona lumbar).
A su tiempo, inhalando y exhalando por la nariz, baje lentamente el pecho, los hombros, el mentón y, por último, apoye la frente en el suelo. Descanse para relajar el cuello.
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A medida que se avanza en la práctica, podrá quedarse más tiempo en esta posición.
Apoye las palmas de las manos sobre el piso a la altura de los hombros, inhale y exhalando lleve la cola hacia los talones, en gato estirado; permita que se estire bien la columna y luego lleve los brazos hacia atrás.
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| Con palmas de las manos hacia arriba, descanse en la postura del bebé o balahasana. |
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Mataji enseña que, al principio, hay que quedarse en esta postura durante dos minutos e ir aumentando gradualmente hasta llegar a los diez.
Los principiantes pueden repetirla una o dos veces más. Los más avanzados permanecen en la postura, inhalando y exhalando por la nariz. |