| Se insiste en la ciencia del Yoga acerca de la importancia de una buena integración de cuerpo, mente y espíritu para vivir y actuar armónicamente en cada acto de la vida. En este complejo mundo se ha perdido la capacidad de ser simple. Los jóvenes de hoy estudian, trabajan y viven muchas situaciones de presión; por eso, necesitan algo que los ayude a mantener la mente centrada y el cuerpo alerta y vital. Por medio de la práctica del yoga pueden corregirse muchas alteraciones propias de la adolescencia, para prevenirlas antes de que aparezcan y para conseguir el desarrollo armónico del cuerpo, el control de la mente y la integración del psiquismo. Podemos decir que hemos comprobado los beneficiosos efectos de la práctica del Yoga en los jóvenes: la concentración, la ausencia de competitividad, la paz, el dominio de sí mismo mediante las distintas posturas (asanas), de la respiración, de la relajación. Es necesario hacer hincapié en la mejoría de la irrigación sanguínea hacia los distintos órganos del organismo, la flexibilidad que da a los músculos y articulaciones, el aumento de la capacidad respiratorio y de la oxigenación de los tejidos, y la acción sobre los aparatos digestivo, respiratorio, cardiovascular, genito-urinario, el sistema nervioso, el sistema osteo-locomotor, el metabolismo y el sistema endocrino, el sistema termorregulador y el psiquismo en general. Todo contribuye a fortalecer, enriquecer y equilibrar la mente y el cuerpo hasta una total integración de ambos, logrando un mejor rendimiento general.
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